Pensando sobre algunas cosas que veo (como a veces parece que la maldad gana, que los "malos" se salen con la suya), me da por pensar que no creo en la justicia de los hombres, sólo en la divina.
Creo que para ser justo, realmente justo, hay que ser valiente, muy valiente, y eso es algo muy difícil para los hombres. No basta con pensar en lo que es justo o no, sino en tener la valentía de defender la justicia frente a quien sea y a lo que sea: alguien superior a ti (no me gusta emplear la palabra "superior" pero ahora no se me ocurre otra para la idea que quiero expresar, la de alguien que nos gana en algo: poder, inteligencia, astucia, fuerza, etc.), una persona querida, unas circunstancias que impliquen peligro hacia nosotros, etc.
Creo que pocos hombres, si es que existe alguno, tienen la valentía para defender lo que es justo en estas circunstancias, sobre todo cuando se trata de llevar la contra a alguien querido, o cuando la justicia implica algo negativo para alguien querido. Por eso solo me queda aferrarme a la justicia divina. Nosotros somos humanos, con errores, imperfectos, pero sólo Dios, la Vida, es just@ y no está sujeto a este tipo de condicionantes mundanos.
Un saludo enorme y mil bendiciones,
Maria.
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